Hacía tiempo que no encontraba algo que me alucinase tanto y es que estos sujeta libros de Monde son para alucinar y algo más también.
Son pequeñas obras de arte que se camuflan a la perfección en las estanterías y que tienen toda la magia que para mí puede tener un objeto.
Y ya si le añaden luz, directamente es para morirse...
La única pega?
La de siempre, es de un japonés de vete tú a saber donde, que vende sus cosas vete tu a saber a través de quién, porque lo único que tiene que yo haya encontrado es Twitter...























