Si hay algo con lo que llevo soñando media vida es con montar una librería. Pero como lectora apasionada y viviendo en el mundo real, creo que hoy por hoy es un sueño imposible.
Me explico. Yo, como consumidora he bajado mi nivel de compras libreras más de un 50% y eso, es mucho-mucho. He descubierto el maravilloso mundo del Kindle y las descargas y ahora salvo libro "de mis amores" no me compro prácticamente nada.
La situación de crisis no ayuda. Amazon y las grandes cadenas-franquicias ayudan aún menos.
Yo hace tres años que visito la biblioteca local, cosa que antes ni se me pasaba por la imaginación...A mayores la única librería del pueblo ha cerrado...
Como bien dice este artículo sigue habiendo compradores porque los libros tienen un valor sentimental y fetichista muy poderoso y al igual que el mundo del vinilo puede subsistir gracias a ese pequeño margen.
Pero seamos realistas...hay que buscarse otro negocio :(



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